Razón de ser

El Foro de la Sociedad Civil es una Asociación Independiente, compuesta por más de 100 miembros pertenecientes a distintos sectores profesionales – una buena parte de ellos con una dilatada trayectoria a través de su quehacer en múltiples aspectos de la Sociedad Civil – que han tomado la decisión de reflexionar y trabajar juntos para tratar de regenerar la vida democrática de nuestro país y ofrecer soluciones viables y razonadas a los múltiples problemas que presenta nuestra sociedad.

En su Declaración de principios la Asociación se define como un Foro abierto a la Sociedad Civil, partidario decidido del debate, polo de atracción de la inteligencia crítica, lugar para el despliegue de proyectos y promotor, en fin, de las ideas y la innovación.

Los componentes del Foro consideran que el marco constitucional y el espíritu que anida en nuestra Ley suprema continúan siendo un punto de apoyo suficientemente sólido para garantizar la convivencia y el progreso necesarios, reclamados por la sociedad española actual. Pero al mismo tiempo afirman que el tiempo transcurrido y algunos de los desarrollos legislativos impulsados en estas últimas décadas aconsejan, sin duda, la apertura de un proceso prudente, pero decidido, de reformas de nuestra Constitución. En este sentido los miembros del Foro creen que solo desde un profundo y leal entendimiento de las dos grandes fuerzas políticas del país y en la medida de lo posible de las demás fuerzas parlamentarias será posible emprender el camino de rectificación y de ajuste que es necesario plantear en la hora presente.

En todo caso, España debe superar el debate permanente sobre su historia y su configuración territorial so pena de sufrir un profundo debilitamiento y una confusión creciente que dificultan de manera extraordinaria nuestra estabilidad y nuestro progreso como nación.

Es pues imprescindible, como paso previo, esforzarse por recrear el clima que hizo posible la transición, muy alejado de la crispación y encono que caracteriza actualmente la relación entre las fuerzas políticas mayoritarias del arco parlamentario. La rivalidad democrática, la competencia ideológica y política no deberían ser obstáculo para la necesaria colaboración que exige la solución de determinados y acuciantes problemas hoy planteados.

Con un carácter meramente enunciativo y no estrictamente limitativo conviene destacar aquellas grandes cuestiones que preocupan especialmente a los componentes del Foro y que serán objeto de especial atención en sus trabajos y deliberaciones.

1. Ante el clima de profundo pesimismo y desaliento, asentado de forma preocupante en la sociedad, y el creciente deterioro de la clase política, observado en la mayoría de los estudios de opinión, habrá que convenir que es urgente un saneamiento de los usos y prácticas políticas imperantes. Ello dará paso a un proceso de regeneración democrática que devuelva a los ciudadanos la confianza y el prestigio que la clase política merece y necesita. Habrá que intensificar, pues, el funcionamiento democrático de los partidos, reformar el procedimiento de financiación de los mismos, limitar sus ámbitos de actuación que invaden los de la Sociedad Civil y emprender mecanismos eficaces de control que impidan la corrupción y las prácticas ilegales que hoy se encuentran extendidas con demasiada frecuencia.

Es necesario, afianzar y depurar los mecanismos que aseguren una real y eficaz democracia representativa, mediante una nueva Ley electoral que favorezca la rendición de cuentas de los representantes a sus representados. Este, podría ser, entre otros, el primer fruto del nuevo consenso que ahora propugnamos.

La separación de poderes, indispensable para poder hablar de un verdadero régimen democrático, se halla hoy puesta en cuestión por la progresiva politización de la Justicia asfixiada por la presencia y actitud de los partidos políticos que las más de las veces obstaculizan su normal funcionamiento.

2. El estado autonómico que dibuja y garantiza nuestra Constitución está en abierta controversia. El régimen autonómico que en su momento fue considerado por los constituyentes como una solución razonable para encauzar la diversidad y las aspiraciones de algunos territorios y comunidades de nuestro país está resultando en ocasiones profundamente insatisfactorio e ineficiente en términos políticos y económicos. y no siempre acorde con la exigencia de lealtad constitucional.

En este sentido proponemos una reorientación del Estado autonómico para afianzar la soberanía única del estado español y en particular, para fortalecer los mecanismos de solidaridad e igualdad de todos los españoles.

3. La crisis económica que padecemos, ha puesto sin embargo de manifiesto los fallos y carencias de nuestro modelo económico de crecimiento. Este adolece fundamentalmente de falta de competitividad y de una acumulación de rigideces y regulaciones multiformes, que están motivadas entre otras razones por nuestro Estado autonómico. Y ello nos dificulta sobremanera en una situación de envejecimiento de la sociedad para seguir creciendo adecuadamente y hacer viable el estado de bienestar .La política económica que necesitamos exige combinar austeridad en el gasto público y una seria disciplina fiscal y presupuestaria; un aumento decidido de la competitividad y la flexibilización de las relaciones laborales; una política energética, estable, eficiente y realista que asegure nuestras necesidades de hoy y de mañana y un apoyo decidido a la investigación científica y tecnológica y a la innovación creadora.

El sistema de la Ciencia española sigue anclado en un modelo insuficientemente financiado y altamente burocratizado con una escasísima cantidad de investigadores y una muy pobre conexión entre ellos y con el tejido productivo.

4. España necesita con urgencia unas Administraciones Públicas a la altura del Siglo XXI, orientadas plenamente al ciudadano, transparentes en su información y en sus actuaciones; fiables, predecibles y seguras. Es necesario recuperar la profesionalidad y objetividad en la función pública así como la necesaria independencia al servicio de los ciudadanos en todos los niveles. Las Administraciones públicas deben trabajar con eficacia buscando la mayor eficiencia en todas sus actividades y reajustar su dimensión y su tamaño al desempeño de las funciones que le son propias.

5. España carece de un verdadero sistema educativo acorde con nuestra posición en el mundo. Los bajísimos índices de calidad y eficacia que acredita nuestro modelo de educación deben corregirse con premura, atacando el creciente abandono escolar, el cansancio y desmoralización del profesorado y sobre todo evitando la cascada continua de Planes y Leyes educativas que no hacen más que agravar nuestras actuales ineficiencias.

Necesitamos una Universidad que combine la debida transmisión de conocimientos con una creciente labor de investigación. El enlace con el mundo empresarial se hace imprescindible para asegurar nuestro desarrollo económico. Además es preciso preparar a los ahora estudiantes para que puedan desenvolverse en el futuro en un mundo globalizado.

6. El fomento de una política de defensa y protección de la familia; la consolidación de una política justa y al tiempo equilibrada de inmigración, siempre articulada según las necesidades y posibilidades de cada momento; la promoción de valores tales como la honradez, el esfuerzo, la solidaridad con los mas necesitados y las generaciones venideras y el respeto debido a la libertad religiosa de todos los ciudadanos son principios esenciales que en todo momento deben asegurar nuestra convivencia.

7. Hoy la mayor parte de estas políticas que propugnamos deben tener en cuenta el marco europeo al que por historia, cultura y geografía pertenecemos. Nuestra condición de miembros de la Unión Europea supone obligaciones y derechos que debemos contemplar como ineludibles. El progreso y avance de España como nación está íntimamente relacionado con el futuro de la propia Unión Europea, referente imprescindible en la era global en la que nos encontramos.

Todo este conjunto de reflexiones y propuestas que analizamos requiere y exige, volvemos a insistir, que se recupere el clima de conciliación política. Y también la permanente disposición de las grandes fuerzas políticas de nuestro país para reconocer y distinguir entre lo que son las grandes cuestiones de Estado -entre las que cabe destacar muy especialmente la política exterior y la política de seguridad y defensa- y los temas de política coyuntural. En estos cabe, como es propio de una democracia, una variedad de enfoques plurales y opciones diversas que atienden a la sensibilidad ideológica y política de las diferentes opciones políticas en presencia.

El Foro de la Sociedad Civil, que reitera su independencia de todas y cada una de las fuerzas políticas actuales, está decidido a trabajar y a contribuir con los análisis, estudios y opiniones que irá dando a conocer periódicamente. En el bien entendido de que solo le mueve un afán de servicio a España y al bien común de los españoles. El Foro colaborara cuando ello se considere necesario o conveniente con otras asociaciones o instituciones privadas para conseguir una progresiva y realista realización de sus ideales.